miércoles, 26 de octubre de 2016

LA DIETA DE LAS CHOCOADICTAS

Publicado por Lucky en 16:45 0 comentarios
La dieta de las chocoadictas nos muestra a cuatro mujeres muy diferentes con una cosa en común: no pueden resistirse ante el chocolate. 

Para Lucy Lombard el cremoso, suave y delicioso chocolate es más que una simple tentación. Es la cura a todos sus males, pero no es la única. Comparte su pasión con otras tres adictas: Autumn, Nadia y Chantal. Juntas forman un singular club de amantes de esta dulce droga. 

Se reúnen a menudo en su santuario, El Cielo de Chocolate, donde en compañçia de un novio tramposo que promete que va a cambiar, un jefe coqueto, un esposo ludópata y un desapasionado matrimonio, tienen siempre mucho sobre lo cual discutir.

EL SECRETO DE STELLA

Publicado por Lucky en 16:40 0 comentarios
Alemania, 1944. Stella se siente abandonada por Dios cuando, tras salvarse de ser fusilada en Dachau, cae en manos de un nuevo enemigo: el coronel Aric von Schmidt. Él la obliga a ser su secretaria y la lleva al campo de concentración de Theresienstadt, donde tiene que participar en el envío de judíos a Auschwitz en los trenes de la muerte. 

Mientras enfrenta el horror que se esconde tras los muros del campo, entre ella y el coronel nace una atracción que no puede aceptar. Él es un nazi y además... no sabe quién es ella en realidad. Dependerá de su valentía que triunfen el amor, la felicidad y la libertad. 

Dios la llevó a Theresienstadt para cumplir una misión, pero ¿será capaz de llevarla a cabo?

LAS CHICAS

Publicado por Lucky en 16:22 0 comentarios
California. Verano de 1969. Evie, una adolescente insegura y solitaria a punto de adentrarse en el incierto mundo de los adultos, se fija en un grupo de chicas en un parque: visten de un modo descuidado, van descalzas y parecen vivir felices y despreocupadas, al margen de las normas. 

Días después, un encuentro fortuito propiciará que una de esas chicas –Suzanne, unos años mayor que ella– la invite a acompañarlas. Viven en un rancho solitario y forman parte de una comuna que gira alrededor de Russell, músico frustrado, carismático, manipulador, líder, gurú.

Fascinada y perpleja, Evie se sumerge en una espiral de drogas psicodélicas y amor libre, de manipulación mental y sexual, que le hará perder el contacto con su familia y con el mundo exterior. Y la deriva de esa comuna que deviene secta dominada por una creciente paranoia desembocará en un acto de violencia bestial, extremo…

La adolescencia es un tema literario recurrente. Para abordarlo, Emma Cline ha elegido inspirarse muy libremente en un caso famoso: el de la matanza perpetrada por Charles Manson y su tribu de chicas. Aquí empezamos con una adolescente de 14 años, Evie Boyd, y su amiga Connie. Evie es hija de una pareja separada y vive con su madre. Como toda adolescente, detesta su casa, pasa de su madre y se encuentra a disgusto con el mundo. Un día ve a un grupo de chicas jóvenes de aspecto hippy inconformista que parecen rezumar felicidad y libertad y se queda prendada de ellas, sobre todo de la que parece ser la líder. La novela nos contará cómo se une a ellas y lo que modificará su vida, consecuentemente.

Emma Cline enfoca el relato desde dos puntos de vista. Utiliza un solo narrador, la propia Evie, pero en dos momentos de su vida: cuando se produjo aquel encuentro con las chicas, en 1969, y en la actualidad, muchos años después del suceso que llenó las páginas de los periódicos de la época, convertida ahora en una mujer de mediana edad que vive para pasar desapercibida en una casa prestada por un matrimonio amigo. La narración oscila entre esos dos tiempos, con mayor dedicación a 1969.

Lo que verdaderamente importa a la autora son las chicas. Son jóvenes procedentes de familias desestructuradas o no y captadas por una especie de gurú, un tal Russell, que las tiene medio abducidas en una especie de comuna. La líder de las chicas es Suzanne, mayor que Evie, de aspecto angelical pero decidido, que se encuentra, como las demás, entregada a Russell. Éste tiene un secuaz llamado Guy, un descerebrado fiel, y por la comuna pululan alguna otra gente insignificante y unos cuantos niños. Se dedican a mendigar o a robar. Son almas perdidas que se refugian del insoportable ruido del mundo.

A diferencia de la historia inspiradora, Russell no es el eje de la novela, sino un personaje secundario. El tema está en las chicas. Todo el relato inicial de la vida familiar de Evie y de su amiga Connie no tiene otro sentido que fijar los sentimientos de la chica antes de dejarse fascinar por Suzanne e incorporarse al grupo. El mundo emocional, personal y social de Evie está excelentemente expuesto, con un estilo de frases cortas que se hilan intuitivamente, donde más que análisis lo que hay es una representación de esa emocionalidad, esa sentimentalidad y del desconcierto ante el mundo que se abre para ella. Esta introducción necesaria es la que dotará de sentido a la desconcertante y anhelada integración en el grupo.

La fijación de Evie no es con Russell, sino con Suzanne, la líder de las chicas. Dice Evie: “Creía que amar a alguien actuaba como una especie de medida de protección, como si los demás entendieran la escala y la intensidad de tus sentimientos y actuasen en consecuencia”. Suzanne se erige, a sus ojos, en representación de la libertad. La historia lo es de individualidades: Connie-Evie, Evie-Suzanne. Los demás de la comuna, incluido Russell, son meros comparsas sin sustancia, pues la descripción de ese mundo y esa gente no tiene la convicción del resto de la historia; como contraste, la madre y el padre de Evie sí logran alcanzar singularidad convincente en sus apariciones, juntos y por separado.

Pero hay un problema. La Evie de mediana edad que relata lo hace en su presente de madurez; cuando narra los sucesos de 1969 se coloca en la mentalidad de su adolescencia, sí, pero varias de sus consideraciones son propias de su edad adulta, y esto crea confusión: ¿Quién habla en 1969: la mujer madura que reflexiona o la adolescente que cuenta su entrada en la comuna? La mezcla de ambas posiciones desconcierta. El segundo problema es que, siendo Emma Cline tan capaz de definir estilísticamente el mundo sentimental de Evie, no logra hacer del todo convincente su relación con Suzanne, que más parece un empeño de la autora que una verdadera relación de fascinación y dependencia. Suzanne no se deja conocer, su misterio no se muestra, sólo queda enunciado por la autora; Suzanne no tiene una singularidad tangible, sólo conocemos de ella la superficie; y esto rebaja en mucho la credibilidad de la pasión que Evie siente por ella. Pero Evie es mucha Evie.
 

CRONICA DE UNA AMANTE DE LOS LIBROS Template by Ipietoon Blogger Template | Gift Idea