Empleando una sublime combinación del misterio, el romance, el drama y la comedia, Florence Marryat cuenta la divertida y trágica historia de Harriet Brandt, una muchacha mestiza que ha pasado toda su juventud educándose en un convento de Jamaica. Harriet es joven, rica y está soltera, de modo que atrae todas las miradas, generando sin desearlo un torbellino de habladurías a su alrededor. Durante sus estancias en Heyst y Londres, Harriet conocerá a una gran cantidad de personajes inolvidables y carismáticos que, de forma interesada, tratarán de acercarse o alejarse de ella… Según comienza a rumorearse, el pasado de la muchacha está empañado por la sangre y el horror. La situación empeora cuando algunas personas comienzan a enfermar a su alrededor… ¿Será verdad lo que dicen? ¿Ha heredado Harriet Brandt la maldición del Vampiro, o serán sólo son cuentos?
El doctor Phillips, un médico con inquietudes científicas, empieza a sospechar que lo que corre por las venas de Harriet no es sangre común: podría tratarse de la sangre del vampiro. Pero no hay colmillos, ataúdes ni castillos góticos. Lo que Marryat propone aquí es un vampirismo simbólico, casi biológico, donde el peligro no es el monstruo clásico, sino una mujer cuyas emociones desbordadas parecen drenar la vida de quienes ama.
Tras una premisa bastante convencional, la originalidad de esta novela estriba en que la vampiresa de nuestra historia no es diabólica ni perversa, si no que rezuma dulzura e inocencia. No ataca a sus víctimas y los vacía de sangre, Harriet se alimenta de la fuerza vital, arranca la vida poco a poco sin ni siquiera ser consciente a veces de ello. ¿A qué tipo de vida desesperada estás abocado siendo culpable del daño que haces a tus seres más queridos? ¿El ostracismo total? ¿La absoluta soledad? ¿La vida sin vida?
Publicada el mismo año que el Drácula de Stoker y además por una mano femenina, La sangre del vampiro estuvo desde el principio condenada al olvido. Una historia con una narrativa excepcional, con tintes góticos y victorianos y una trama bien hilada que acompaña al lector de forma sosegada, incluso agradable. Sobresaliente también, la intensa crítica social a la superficialidad de la sociedad inglesa del momento que deja caer entre líneas.
Una novela recomendadísima para los amantes del género, pero también para los que sean un poco aprensivos, su terror estriba en los sentimientos que provoca, no esperéis grandes sustos ni pasar un mal rato, pero sí contad con una sensación de desasosiego y pesar que os seguirá acompañando tras cerrar sus páginas. al final, el mayor terror no tiene la forma de ningún monstruo, si no la de la soledad y tristeza más absoluta.

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