En Medea me cantó un corrido encontramos seis magistrales relatos interconectados entre sí, al ya muy particular y distintivo estilo de la autora. Las protagonistas y narradoras son en su mayoría mujeres que dentro de realidades sumamente complicadas y violentas encuentran la forma de labrarse su propio destino, atrapadas entre el fuego cruzado de la violencia del narco y el ejército, o de padres o parejas machistas con todos los habituales arquetipos de los celos y demás. Sin embargo, en esta ocasión contarán con la providencial ayuda del personaje mitológico de Medea, quien acude en su auxilio para hacerles compañía, aconsejarlas o incluso ayudarlas a abortar.
Se trata de una obra de gran calado, que sin duda continuará encontrando el favor de miles de lectoras y lectores, que en muy poco tiempo han encumbrado a De la Cerda como una autora de referencia en las letras mexicanas contemporáneas.
Con qué sencillez este pedazo de escritora combina la tragedia griega clásica con la violencia de nuestra narcoguerra. El dolor de los dioses de la mitología y el de nuestras madres buscadoras. Todo sin caer en la burda tristeza, o la voz aleccionadora, sino más bien con el ánimo de reivindicar que existen paralelismos y situaciones que son y seguirán siendo nuestro sino. del hades al barrio más humilde y de los elixires ancestrales a las Kittychelas.
110 páginas que se van tan rápido que uno quisiera que no se acabara, pero así es. Creo que es un libro que deja mucho que reflexionar de nuestro México y la complejidad de la vida de sus habitantes. La verdad es que lo acabo de terminar y siento que tengo que tomarme unos días para reflexionar en el mensaje.


