Nick es todo lo que una mujer desea, rabiosamente atractivo, educado, amable, cariñoso… Piensa en adjetivos positivos y todos los tendrá Nick. Pero Ash ve algo en él, aparte de ser el sustituto de su padre, que le chirría y se dedica a investigarle. Lo que se va a encontrar no se lo podía ni imaginar.
La historia de Nina y Nick está narrada de manera lineal siempre iremos hacia delante viendo la evolución de esa relación y las aventuras de Ash intentando averiguar quién es realmente Nick y qué intenciones reales tiene para con su madre. Sin embargo, entre medias la autora va intercalando capítulos que se desarrollan en el pasado con otros protagonistas diferentes y que nos harán conectar las distintas subtramas rápidamente y ver qué conexiones hay entre todas ellas.
La intriga está servida, nos resulta muy fácil ponernos del lado de Ash y querer desenmascarar al maravilloso Nick. La sensación de que algo malo, muy malo va a suceder es palpable y te hace querer avanzar para ver si tus peores sospechas se cumplen, o por el contrario, Ash logrará conocer la verdad antes de que nadie salga malparado.
La autora combina distintos narradores, desde el omnisciente a la primera persona y eso hace que veamos la historia desde muchos más ángulos y no nos perdamos ningún punto de vista. Con lo que podremos entender el comportamiento de todos los personajes.
Es una novela ágil y dinámica. Pasan constantemente cosas y la autora introduce pequeños giros que nos van sorprendiendo hasta el final. Aunque haya alguna cosa previsible lo cierto es que no le resta en ningún momento intensidad e intriga.
No puedo ahondar más ni en el argumento ni en analizar lo que sucede pues restaría el efecto sorpresa y es mejor ir descubriendo lo que sucede a medida que vas leyendo, al ritmo que te marca Jewell.
Un thriller muy entretenido.
