miércoles, 25 de marzo de 2026

TODO A LA LUZ

Publicado por Lucky en 17:00 0 comentarios

«Ha llegado el momento de mostrar lo que ha sido ocultado, y espero que suene y retumbe hasta donde tenga que escucharse, que dinamite los muros de la mentira y de la impunidad, porque la verdad y la justicia tienen que salir a la luz.»


En 1989 la industria del espectáculo posicionó a Gloria Trevi como un fenómeno musical que marcaría la historia del entretenimiento mexicano, con una irreverencia no vista en los escenarios hasta ese momento. Pero lo que no se analizaba —porque no se sabía a fondo, estaba escondido de manera perspicaz o no estábamos preparados como sociedad para entenderlo— es que detrás se encontraba tal vez uno de los casos más crueles de la historia del espectáculo, no sólo en nuestro país, sino en el mundo entero. Karla de la Cuesta fue una de las víctimas de abuso y explotación. 

Hoy desde una tribuna distinta, como abogada, activista y con la experiencia de haber estudiado por años múltiples casos de víctimas de estos delitos, tuvo acceso al expediente judicial completo —casi una tonelada de fojas— del caso en contra de Sergio Andrade, Gloria Trevi y Mary Boquitas, y con ello expone en este libro una radiografía precisa de los abusos, torturas, esclavitud y explotación que vivieron más de 40 adolescentes y jóvenes. 

El viaje de Karla desde la total indefensión hasta la supervivencia es un testimonio de la resiliencia del ser humano. Todo a la luz no busca sólo alzar la voz en forma de denuncia, sino también servir de apoyo para quienes viven una situación similar; este libro es un poderoso recordatorio de la importancia de hablar en contra del abuso y reclamar frente a la opresión.

En 1989 la industria del espectáculo posicionó a Gloria Trevi como un fenómeno musical que marcaría la historia del entretenimiento mexicano, con una irreverencia no vista en los escenarios hasta ese momento. Las letras de sus canciones pudieron haberse escrito con el fin de conectar con un público principalmente adolescente e infantil, mezclando rebeldía e ingenuidad, para reflejar una necesidad generacional de ser entendidos, poseer una identidad personal y perseguir sueños propios.

A la vista de todo lo que ha salido a la luz sobre los abusos y tortura sexual a tantas adolescentes y jovencitas, resulta difícil no hacer una conexión con los contenidos de este “fenómeno” de la música pop que en muchos casos eran explícitos, sexuales, con doble sentido, y algunos de sus performance, con claras alusiones al sadomasoquismo. Pretextando novedad e irreverencia juvenil, parecían direccionar a sus seguidores y seguidoras un mensaje disruptivo, de supuesto empoderamiento en el caso femenino, y mostrar la capacidad de cada niña-mujer de ser libre en su sexualidad y en sus decisiones de vida.

El vertiginoso ascenso de la carrera de Gloria Trevi dio como resultado muchos otros proyectos que produjeron generosos dividendos para la industria del espectáculo, como, por ejemplo, películas, revistas y calendarios. Cada uno mostraba en la burbuja de esta industria una supuesta revolución musical y de ideas que incluso sorprendió —o al menos hizo levantar la mano— a los llamados intelectuales,1 quienes recularon en algún momento, guardaron silencio o fueron demandados por la propia Trevi. Carlos Reyna escribió:

Gloria Trevi era considerada un icono generacional, no sólo por Monsiváis, sino por otros intelectuales como Elena Poniatowska y Guadalupe Loaeza, quienes le dedicaron columnas y entrevistas cuando se les preguntaba sobre la figura de la revelación juvenil de los noventa. No había duda, Gloria Trevi representaba lo nuevo, el anti-establishment y estaba en la cima.

Al salir el escándalo, Monsiváis eliminó por completo cualquier rastro que pudiera haber entre la Trevi y él: eliminó la crónica, los dibujos, las fotos y guardó un silencio que sólo le quitó una provocadora pregunta hecha por Sabina Berman: ¿borrar a Gloria Trevi no es como una censura estalinista? Monsiváis respondió: “No trato con quien me miente. No escribo de fantasmas. Ya es un ser inexistente”.

¡Y cómo no! Su mensaje era amplificado por los medios de comunicación, poderosamente convincente. Pero lo que no se analizaba —porque no se sabía, estaba escondido de manera perspicaz o no estábamos preparados como sociedad para entenderlo— es que detrás de ese asombroso fenómeno se encontraba el caso criminal, a mi parecer, más cruel de la historia del espectáculo hasta ahora conocido, no sólo en nuestro país, no sólo en Latinoamérica, sino me atrevería a decir que en el mundo entero.

Es de vital importancia entender, sin embargo, que el personaje de la Trevi probablemente jamás habría brillado de la manera en que lo hizo si no fuera por su creador: el productor Sergio Andrade, reconocido en ese mundo de la actuación y del entretenimiento por sus composiciones y su desempeño en festivales musicales tan importantes como el de la OTI (Organización de Televisión Iberoamericana). En esa esfera de lo “artístico” obtuvo un gran respeto por su atinada capacidad de crear éxitos para cantantes como “Tiempos mejores” de Yuri; “Suavemente” de Crystal; “Con tan pocos años” de Lucero; “Tierno” de César Costa, entre tantos otros.

Mucho se rumoraba de su temperamento y de su afición a las mujeres. Pero lo que hoy puedo comprobar, según las evidencias, es que ya había clarísimos indicios de quién era él y en quiénes se convertían juntos, como lo reveló Raúl Velasco en una entrevista. El reconocido conductor del programa Siempre en domingo, de Televisa, declaró que Andrade nunca fue su amigo. Sin embargo, dijo que los años que trabajó en el festival OTI le fueron suficientes para darse cuenta de que era una persona enferma, a quien se le hacía muy normal la perdición y la promiscuidad sexual. “Para mí [Sergio Andrade] es un psicópata y la Trevi es otra que reúne todas las características”, expresó Velasco.

¿Por qué nadie paró la monstruosidad evidente? Sí, la monstruosidad que le robó la vida a decenas de niñas, adolescentes y jóvenes, a quienes aun estando vivas les costó la vida a ellas y a sus hijos. Porque, aun cuando la mayoría tiene hoy una existencia llena de amor y protección, nadie puede obviar ni minimizar las secuelas sufridas como víctimas a más de dos décadas de que Sergio Andrade fuera detenido en Brasil junto con las personas que lo acompañaron por al menos 20 años: Gloria de los Ángeles Treviño Ruiz y María Raquenel Portillo.

Mucho de lo que se ha dicho, aun siendo de buena fe, apenas ha sido correcto; mucho más se ha publicado irresponsablemente y, peor aún, con dolo, siendo su único fin controlar e influir en la opinión pública.

Es conocido por todos que de esta manipuladora manera muchos han pretendido ganar las batallas jurídicas. Pero en realidad no se ha dicho todo ni se ha dicho bien. Las piezas, revueltas a propósito, quedaron así en nuestro país por conveniencia de distintos poderes fácticos, detrás de una inmune columna de humo que se perpetró entre jueces, ministerios públicos y abogados.

 

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