Las mujeres del alba es una novela que a partir del asalto guerrillero al cuartel madera en 1973, trata dos temas de fondo: por un lado el inicio de los movimientos armados en México moderno, en ella esta plasmado todo el pensamiento de aquellos jóvenes que combatieron y murieron por sus convicciones.
El segundo consiste en hacer protagonistas de la historia a las mujeres que al lado de sus padres, hijos, esposos hermanos y amigos lucharon por cambiar su país, pero lo hicieron de un modo muy distinto: donde el lugar entrañable que otorga el amor por una causa, pero sobre todo el que se confiere a las personas amadas que ofrendan su vida para defender grandes causas.
Esta novela se presenta como un testimonio indispensable al rescatar la memoria histórica y afectiva del asalto al cuartel de Madera en 1965 a través de una sensible mirada coral y femenina. El texto no solo complementa el registro político e histórico de los movimientos guerrilleros, sino que dignifica la resistencia cotidiana de las madres, esposas, hijas y hermanas que enfrentaron la represión del Estado. Esta obra consolida el compromiso social de su autor con las causas marginadas, trascendiendo el plano literario para convertirse en un pilar del rescate de la identidad comunitaria y el luto colectivo en el norte de México.
Las Mujeres Del Alba de Carlos Montemayor
13 de Junio, aniversario del natalicio de Carlos Montemayor. Hijo de Carlos Montemayor Díaz y Agustina Aceves, Carlos Montemayor Aceves nació el 13 de junio de 1947 en Parral, Chihuahua. Su origen norteño marcó profundamente su sensibilidad literaria y su posterior interés por rescatar las historias silenciadas de su estado natal. Esta raíz biográfica sentaría las bases de su compromiso social y de una carrera dedicada a dar voz a las comunidades marginadas y a los movimientos de resistencia en México.
Su trayectoria literaria consolidó este enfoque desde temprano; 1971 marca el inicio de Montemayor como escritor con la aparición del libro de relatos Las llaves de Urgell, ganador del Premio “Xavier Villaurrutia”, del cual se ha dicho: “las palabras que lo componen lo acercan a la música”. Posterior a su primera publicación, la obra de Carlos Montemayor mostrará interés, defensa, admiración y divulgación por las culturas indígenas de México, como lo demuestran las novelas Guerra en el paraíso y Las mujeres del alba.
Las armas del alba se había centrado primordialmente en los aspectos políticos, estratégicos y tácticos del movimiento militar de la Sierra de Chihuahua. La novela Las mujeres del alba fue escrita luego de que en una presentación de Las armas del alba en Chihuahua, las hijas de los guerrilleros cuestionaron a Montemayor por no abordar en su libro los relatos de las mujeres, y éste prometió escribirlo y se publicó de manera póstuma en 2010, tras su muerte el 28 de febrero de ese año.
De este modo, Las mujeres del alba recupera las voces femeninas alrededor de la figura de los guerrilleros de Madera, para reconstruir los hechos del 23 de septiembre de 1965 mediante los relatos de las madres, esposas, hijas y hermanas. A través de dieciséis testimonios corales, el autor visibiliza el rol fundamental de estas mujeres que sostuvieron las redes de resistencia comunitaria tras la represión del Estado. Ellas experimentan la violencia del ejército en sus propios hogares, sufriendo interrogatorios y persecución, transformando el luto personal en una digna postura de protesta social.
Montemayor utiliza una prosa poética y fragmentaria que entrelaza la crudeza de la realidad con la memoria afectiva de la región serrana. Los monólogos de las protagonistas revelan el desgarro de la pérdida, la incertidumbre ante los cuerpos desaparecidos y el fuerte arraigo que tienen con su tierra. Esta estructura permite que cada capítulo funcione como una pieza de un rompecabezas histórico, reconstruyendo la identidad colectiva de un pueblo marcado por la tragedia.
En febrero de 2025, se estrenó la película homónima Mujeres del alba, dirigida por Jimena Montemayor (hija del autor). La cineasta adaptó los textos de su padre para entrelazar la ficción con los relatos vividos, enfocándose en la maternidad, el arraigo a la tierra y la resistencia social de la época. Con este largometraje, el legado literario de Carlos Montemayor se consolida en el cine contemporáneo, consagrándose como un homenaje indispensable al coraje femenino y al rescate de la memoria histórica de México.