El 28 de agosto de 1984, Josef Fritzl, un hombre de familia aparentemente respetable, atrajo a Elisabeth, la menor de sus siete hijos, al sótano de su casa, donde la drogó y esposó en un calabozo sin ventanas que había estado construyendo durante años.
Durante los siguientes 24 años, Josef mantuvo a su hija cautiva en condiciones inimaginables y la violó repetidamente, engendrando siete hijos. Cuando Kerstin, la mayor de las niñas cautivas, fue ingresada en el hospital, las autoridades descubrieron la repugnante red de incesto y abuso de Josef.
Esta es la historia real, completa y absolutamente perturbadora, de lo que sucedió en esas cámaras subterráneas del horror.
