En este libro sencillo y profundo a la vez, Theodor Kallifatides erige una lápida en memoria de su amiga. Repasa los recuerdos, los encuentros, los sentimientos y las reflexiones que le despierta su relación a lo largo de los años, sobre todo durante la enfermedad de Olga. A veces se le saltan las lágrimas y a veces no puede dejar de reír. Un libro que amar sobre una mujer a quien amar.
Empecé este libro pensando que iba a leer la historia de una amiga enferma y el acompañamiento hasta el final… y no tiene nada que ver con eso.
Sí, todo empieza cuando Olga le dice al autor que tiene una enfermedad incurable, pero el libro no va realmente sobre la enfermedad. Es más bien un montón de recuerdos del autor sobre su propia vida: su juventud, su trabajo, su etapa como escritor, su vida en Suecia… y Olga aparece a ratos, como alguien importante que siempre estuvo ahí.
A mí esto me descolocó bastante porque esperaba una historia más centrada en la amistad y en ese momento duro, y en cambio me encontré con algo muy reflexivo y muy poético. No hay una trama clara ni una historia que avance como tal, son recuerdos y pensamientos sueltos.
Eso sí, tiene muchas frases bonitas y citas para subrayar. Seguro que a quien le guste la prosa muy poética y los libros de reflexiones le puede encantar. Pero si esperas una historia sobre la enfermedad, el duelo o una relación concreta, mejor saber que no va por ahí.
Maravillosa historia corta pero admirable, de la necesidad que tenemos cada q uno de buscar nuestro sentido de la vida ante la muerte. ¿La hemos entendido con éxito?





