Bella y fascinante, es una creación propia: la definición de una superestrella. «Un festival de chismes de celebridades fascinante». –Washington Post Abundan las revelaciones inéditas, desde las difíciles decisiones que tomó al tener al bebé de Berry Gordy y las verdaderas razones detrás de la separación de las Supremes hasta su recuperación triunfal después de un sorprendente arresto por conducir bajo los efectos del alcohol y su aparición de gala en los Kennedy Center Honors.
La biografía ofrece una inmersión fascinante e implacable en los entresijos de la industria musical estadounidense. Taraborrelli huye tanto del elogio ciego como de la destrucción sensacionalista; en su lugar, examina con precisión psicológica cómo Diane Ernestine Ross se inventó a sí misma como "Diana Ross", una deidad de la cultura pop.
El libro narra de forma cronológica desde su juventud en los proyectos de vivienda Brewster en Detroit y la fundación del grupo musical The Primettes (que más tarde se transformaría en las legendarias The Supremes), hasta las maquiavélicas maniobras corporativas que la posicionaron como la voz principal indiscutible del trío. La narrativa atrapa al lector al destapar el precio oculto del éxito: los celos profesionales, las dinámicas de poder en los estudios de grabación de Motown y la transición hacia una abrumadora carrera en solitario en 1970. El autor examina de cerca sus incursiones en el cine (como su aclamada nominación al Óscar por interpretar a Billie Holiday en Lady Sings the Blues) y cómo su figura pública pasó a definir la era de la música disco con himnos inmortales como "Upside Down" e "I'm Coming Out".
• Diana Ross (La Protagonista): Retratada como una fuerza de la naturaleza dotada de una determinación de hierro. El libro muestra su dualidad: por un lado, es la profesional obsesionada con la perfección, exigente hasta el extremo (ganándose el apelativo de "Miss Ross" en la industria); por el otro, es una mujer vulnerable, una madre devota y una superviviente que lidió con profundas crisis de soledad.
• Berry Gordy (El Pigmalión y Amante): El todopoderoso fundador del sello Motown. Su relación con Diana es el núcleo dramático de la primera mitad del libro. Gordy es descrito como un estratega implacable que vio en Ross el vehículo perfecto para introducir la música negra en el mainstream blanco. Su apasionado romance de alcoba y oficinas dio origen a una hija en común y a una codependencia profesional y emocional sumamente compleja.
• Florence Ballard y Mary Wilson: Las integrantes originales de The Supremes. Taraborrelli detalla minuciosamente el doloroso cisma del trío. Florence es presentada como la tragedia personificada: una mujer con un talento vocal inmenso pero incapaz de soportar el favoritismo de la discográfica hacia Diana, cayendo en una espiral que culminó en su expulsión y prematura muerte. Mary Wilson emerge como la mediadora, la superviviente silenciosa del grupo.
• Michael Jackson (El Discípulo y Amigo): Ocupa un lugar entrañable en el texto. Se describe la profunda influencia que Diana ejerció sobre el "Rey del Pop" desde que él era un niño en los Jackson 5. Ross actuó como su mentora, su ideal estético y su protectora emocional, entablando una de las conexiones psicológicas más complejas de la historia del espectáculo.
El tramo final de la biografía de Taraborrelli se enfoca en la caída y posterior resurrección de la diva durante las décadas más recientes de su vida.
El autor desglosa el final de la época de oro de Ross abordando los momentos más oscuros y menos halagadores de su madurez: la dolorosa disolución de sus matrimonios (con Robert Ellis Silberstein y el magnate Arne Naess, Jr.), la fallida y mediática gira de reunión de The Supremes en el año 2000 que reabrió viejas heridas del pasado, y su impactante arresto en 2002 por conducir bajo los efectos del alcohol (DUI). El clímax del desenlace narra su reclusión voluntaria en una clínica de rehabilitación para sanar el peso acumulado de la fama y la soledad. El libro cierra con una nota de inmensa redención: una Diana Ross envejecida pero en paz, que regresa triunfalmente a los escenarios para recibir el prestigioso galardón del Kennedy Center Honors, arropada por sus cinco hijos y consciente de que su lugar en la historia del arte ya no depende de la aprobación de ningún ejecutivo.
La conclusión que se extrae de Diana Ross: A Biography es que ser una leyenda viviente requiere pagar un peaje emocional que muy pocas personas son capaces de resistir.
El extraordinario valor de la investigación de J. Randy Taraborrelli radica en humanizar el mito. Al cerrar la última página, el lector comprende que los famosos desplantes o el temperamento volátil de la cantante no eran meros caprichos estériles, sino el escudo protector de una mujer afroamericana que tuvo que luchar con uñas y dientes en una industria musical machista y segregada para defender su corona. Diana Ross no solo abrió el camino para las futuras generaciones de divas de la música; demostró que se puede tocar el fondo más amargo de la soledad y, aun así, emerger con la cabeza en alto bajo los reflectores.






