Minorías, de la activista Desirée Bela-Lobedde, es un ensayo imprescindible y lúcido en el que la autora conversa con mujeres que viven situaciones de discriminación o que pertenecen a una comunidad asociada a ciertos estereotipos y prejuicios y relegada a los márgenes. Así, conoceremos de primera mano sus honestos testimonios y aprenderemos de sus emocionantes pero también dolorosas historias, cuyo denominador común es una sociedad que muchas veces segrega y castiga la diferencia.
«He escrito este libro con el propósito de explicar lo que hay detrás de las etiquetas que se imponen a las mujeres: mujer asiática, mujer gitana, mujer trabajadora sexual...»
Es necesario contar historias con mujeres protagonistas en una sociedad machista y racista, para que las personas que forman parte de minorías estereotipadas “se lean y se encuentren en relatos y que no sean siempre desde la estigma, la criminalización o el prejuicio”. Así lo defiende Desirée Bela-Lobedde en su nuevo libro: ‘Minorías: historia de desigualdad y valentía’. Las mujeres gitanas, con síndrome de Down, las prostitutas, las inmigrantes, las negras, las asiáticas ... Son colectivos discriminados y prejuzgados por una sociedad machista y racista.
El libro recoge las "historias de desigualdad y valentía" de Yos, Valérie, Iman, Anna, Regina, Eva, Edna, Kathy y Yolanda (hermanas Sey), Montserrat y Maria Teresa, Gisela, Safia y Silvia; "mujeres y feminidades que son minoría" porque pertenecen, entre otros, a colectivos transexuales, inmigrantes, con síndrome de Down, gitanas o con fibromialgia, todas ellas "rodeadas de conductas patriarcales y misóginas". En su opinión, lo que hay detrás de las etiquetas que se imponen a las mujeres "es, básicamente, un prejuicio construido y legitimado por todo un sistema que relaciona las mujeres gitanas con la criminalidad, las mujeres negras con la inmigración o la prostitución, las mujeres con fibromialgia con el quejarse por quejarse, una infantilización brutal de las mujeres con síndrome de Down, etc" Hay toda una serie de prejuicios que construye la sociedad, y después está esa reticencia a acercarse a conocer para poder derribar esos prejuicios", sentencia la autora.
El problema es, según la autora, "que solo entendemos por racismo unas cuestiones muy concretas y muy violentas, como la agresión física o verbal, y creemos que todo lo demás es una broma y una forma de hablar".
La punta del iceberg es lo más visible: "el insulto como 'negra vete a tu país', la agresión física en el metro, en el tren o los controles de aeropuertos ..., pero por debajo hay muchas más cosas, hay brecha salarial cuando hablamos de origen étnico y muchas cosas más que configuran esto, en el lenguaje, en la educación, en la historia".
"Es hora de que se acepte que las sociedades occidentales y que España es estructuralmente racista, igual que es estructuralmente machista", denuncia. Según Bela-Lobedde, hay un borrado sistemático y una invisibilización del papel de las mujeres en la historia y "ese borrado también existe con respecto a las personas de otro origen".
"Esa invisibilidad y ese borrado también es racismo, que no hay apenas profesores o periodistas negros, que la representación que se hace de las personas negras en los medios de comunicación siempre sea tan sesgada y tan estereotipada, y sea para hablar o de avalanchas de pateras o de vendedores ambulantes", agrega.
"Todas estas construcciones también son racismo", concluye.
