Todos menos uno: un médico inglés llamado DoctorX.
¿Quién es este personaje misterioso vinculado a Silk Road?
¿Por qué no acabó él entre rejas?
¿Cómo llegó a ser un ídolo geek de la Dark Web?
Una apasionante historia real que José Ángel Mañas y Jordi Ledesma han convertido en un thriller eléctrico.
Se lee del tirón en dos tardes. muy interesante el perfil del Dr X y su experiencia inesperada y no buscada a raíz de su labor divulgativa en energy control y los foros de silk road. Está muy bien escrita, con evidentes rasgos verídicos y alguna licencia novelesca que aportan el punto justo para generar interés.
Si la vida de Fernando Caudevilla (Madrid, 50 años) fuera una película serviría para explicar el mundo de las drogas del siglo XXI. Médico de familia en centros de salud de la Comunidad de Madrid, su pasión por Internet y por las sustancias le llevó a conocer de primera mano la Deep Web, donde ejerció como doctor y se encontró con el Temible Pirata Roberts, creador de Silk Road, el primer criptomercado en el que se podían conseguir libremente drogas fiscalizadas.
Su primera publicación académica, en el 2002, fue una revisión sobre los efectos y riesgos del éxtasis (MDMA), y la segunda un análisis de actitudes y creencias hacia esta misma sustancia. Tanto interés acabó por hacerse presente en su apodo, cuando los amigos le empezaron a llamar Doctor X. Con ese sobrenombre comenzó a firmar sus artículos de divulgación en foros sobre drogas y como asesor médico de Energy Control, la ONG dedicada a la reducción de riesgos en el uso de sustancias recreativas.
En 2012 se adentró en Silk Road Marketplace y comprobó que era cierto, que se podían comprar drogas ilegales con seguridad (¡El Amazon de las drogas!), descubriendo de paso una vibrante comunidad de más de cien mil personas de todo el mundo que debatía online sobre drogas y otras hierbas. Allí, en Silk Road, se registró un año después con un hilo en el foro llamado “Pregúntale a un médico experto sobre salud y drogas”. Desde abril a octubre de 2013, cuando el FBI cierra Silk Road y detiene al Pirata Roberts, el Doctor X atendió un sinfín de preguntas realizando una meritoria labor de reducción de riesgos. Una labor que llegó a estar pagada en bitcoines y que continuó por otros foros de la web profunda, respondiendo durante dos años más de 900 preguntas y recibiendo sus hilos más de 130.000 visitas.
La increíble historia del Doctor X en la web profunda
Doctor X: el médico de la Dark Web (2024), por José Ángel Mañas y Jordi Ledesma, con la colaboración de Fernando Caudevilla. 224 páginas. PVP: 19,90 €
Por esas fechas, además de atender consulta en la sanidad pública o escribir artículos para revistas como Cáñamo, El Doctor X era ya una celebridad en las comunidades virtuales de drogas de la Deep Web. Así fue que, en mayo de 2015, los abogados de Ross Ulbritch, el joven estadounidense acusado de ser el Temible Pirata Roberts, creador y administrador de Silk Road, contactaron con él para que testificara en el juicio. El testimonio de Fernando Caudevilla fue un alegato en defensa de la reducción de riesgos en lo que al uso de las drogas se refiere, un discurso bien argumentado que mostraba, adjuntando una copia del hilo de Silk Road, la labor realizada por el Doctor X en favor de la salud pública.
Pese a que también respondió las preguntas adicionales de la jueza Katherine Forrest, Caudevilla se enteró por la prensa extranjera que sus palabras habían sido recibidas por la magistrada con enfado, hasta el punto de calificarlo como irresponsable, despreciable y facilitador. Cuando se publicó la sentencia se hizo evidente que su testimonio había sido manipulado y que era cierto que en el texto, en el que se justificaba la doble cadena perpetua impuesta a Ross Ulbritch, la jueza Forrest lo insultaba e incluso lo acusaba sin pruebas de delitos como haber intentado vender fentanilo.


