La historia me ha atrapado igual que las anteriores y lo he leído en poco tiempo, pero no he notado el mismo nivel de tensión e intriga que me causaron las otras.
En esta última entrega conocemos la relación que el hijo de Iago, Gunnar, tuvo con Los hijos de Adán hace unos siglos a la par que vamos conociendo lo que ha pasado en el presente con los componentes de la vieja familia.
En el presente, los componentes de la familia pierden el contacto, no se sabe si están vivos o muertos: Lur y Yago por un lado, Gunnar y Adriana por otro, Nagorno recuperado del trasplante ...
Si has leído las dos primeras novelas no puedes dejar de leer ésta, donde todo queda en su lugar y se profundiza en el porqué de las acciones de algunos personajes y sus consecuencias.
Hay que reconocer la gran labor de documentación de la autora sobre muchos aspectos técnicos e históricos que hacen creíble una historia fantástica con unos personajes también fantásticos.
¿QUÉ VAS A ENCONTRAR?
- Un cierre de trilogía donde todo queda perfectamente atado.
- La historia de dos familias/clanes enfrentados a lo largo de los siglos.
- Una trama donde se desvelan muchos secretos y donde se profundiza en la historia de Gunnarr.
- Lazos familiares antiguos y algunos que lindan con una peligrosa devoción.
Me ha resultado especialmente interesante profundizar en la historia de Gunnarr, un personaje que conocimos en la segunda parte y cuya trama había quedado en el aire. En esta tercera entrega lo conocemos a fondo y confirmaremos que, a veces, “los malos no son tan malos”… aunque también descubrimos que otros personajes, en cambio, no tienen redención posible.
Sigue maravillándome cómo la autora consigue trasladarnos de un escenario a otro (Nueva York, Libia, el Camino de Santiago, Santander…) a lo largo de siglos y a través de distintos puntos de vista, con una soltura admirable y sin confundir al lector. Y eso que hablamos de una trama compleja, con muchos personajes y múltiples conexiones entre ellos que conviene no perder de vista.

