Pero cuando su hija Grace, de forma imprudente, entra con su problemático novio en una casa desconocida, los Archer tendrán que hacer más que solo mantenerse unidos. Tendrán que sobrevivir. Porque ahora se han visto envueltos, contra su voluntad, en los asuntos más oscuros y turbios de su aparentemente idílica ciudad natal. Pronto aprenderán que hay cosas que las personas valoran mucho más que el dinero y que están dispuestas a hacer cualquier cosa para conseguirlas.
Atrapado en un laberinto entre la lealtad familiar y la traición, Terry debe encontrar la manera de sacar a su familia de una situación letal que no comprende del todo. Lo único que sabe es que, para seguir con vida, tendrá que hacer lo impensable…
Llegué a este título, que resultó ser, ni más ni menos, que una suerte de segunda entrega de "Sin una palabra" (Que he descubierto fue publicado más recientemente por otra editorial con el título de "Sin rastro").
Aquí nos volvemos a encontrar con los Archer, la familia que fungía como protagonista en el "primer libro", y aunque llamarlo continuación no sería exacto ya que aunque son los mismos personajes (Algunos secundarios también están de vuelta), la historia a tratar es otra, sí aconsejaría leer primero el otro título para entrar en este con conocimiento de causa sobre estos personajes y lo que les sucede previamente.
El ritmo de narración vuelve a ser rápido, la intriga vuelve a decir presente y aunque hay giros de trama bien repartidos a lo largo de toda la historia, hay más de un detalle que me ha hecho ruido en la experiencia lectora. Siento que aquí la forma en la que se van hilando los acontecimientos es un poco desordenada y, por momentos, se intentaba abarcar muchos temas en pocas hojas lo que hacia que el conjunto general se hiciera apresurado por momentos y deslucido en otros.
Había tantos frentes que aunque sospecho que la intención era mantener ese estado de alerta y sorpresa en el lector hasta el momento en que se develará la verdad, a mi me han sabido ligeramente a desilusión y pese a que el desenlace no es malo, hubiera deseado que existieran menos enredos para así poder centrarnos en solo un par para admirar como todas las piezas hallaban su lugar una vez dibujado el cuadro final.
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