Ahora en el hospital, Zofia se recupera lo suficiente como para recibir el alta gracias al soldado que la salvó, Dima. No hablan el mismo idioma, pero Dima siempre la visita. La lleva de regreso a su pueblo, Sosnowiec. Allí, Zofia se da cuenta de que no tiene hogar sin el único familiar que sobrevivió, Abek. Necesita encontrarlo, y cuando descubre que Dima le ha ocultado información, Zofia emprende el viaje sola.
De camino a Foehrenwald, Zofia cree que allí encontrará a Abek esperándola. Pero se trata de un campamento de rehabilitación solo para adultos, donde no se admiten niños. Sin embargo, Zofia decide quedarse un tiempo hasta poder viajar a otros campamentos. Es allí donde se siente irresistiblemente atraída por Josef, quien guarda secretos que oculta a todos, incluso a ella. Miriam, Breine y Esther se convierten en sus amigas mientras Zofia comienza su recuperación. ¿Encontrará a su hermano? ¿Sigue vivo? Y lo que es más importante, ¿tendrá Zofia la fortaleza suficiente para afrontar la respuesta a esa pregunta?
Zofia debe decidir por sí misma si puede perdonar a quienes le ocultan secretos. Una cosa es segura: nada es como antes. ¿Decidirá Zofia regresar e intentar recomponer su vida o seguir adelante de una vez por todas, sin importar el resultado?
El final fue realmente espectacular porque jamás lo vi venir. Fue increíble, probablemente el mejor final de novela que he leído este año. Además, disfruté mucho de cómo Monica logró capturar las emociones más profundas de alguien en un campo de concentración. No se limitó a mostrar un romance en un lugar sin esperanza, sino que presentó a un personaje con un profundo dolor que debía encontrar su camino de nuevo. Se puede sentir la fragilidad de Zofia a través de sus diálogos y monólogos interiores. Te hace sentir como si estuvieras a su lado, experimentando lo que ella siente, y lograr eso es un reto para algunos autores, pero no para Hesse.
Monica Hesse te atrapa en esta historia ambientada en una época sobre la que pocos autores se atreven a escribir.
