¿Por qué la Unión Soviética ocultó los hechos que rodearon la muerte de Adolf Hitler al final de la Segunda Guerra Mundial? El productor documental australiano Cyril Jones ofrece una visión fascinante de cómo una mujer tuvo el valor de enfrentarse a la burocracia soviética para llevar la verdad a Occidente, y cómo su innovador documental sobre la muerte del Führer le permitió lograrlo.
Los soviéticos solo lentamente y con reticencia revelaron los sucesos ocurridos en el búnker de la Cancillería del Reich en Berlín en 1945; fue Elena Rzhevskaya quien abrió la bóveda de archivos. Rzhevskaya era una traductora militar rusa que fue la primera en hablar con los supervivientes del búnker minutos después de que los soldados soviéticos lo tomaran.
Sus primeras palabras fueron: "¿Dónde está Hitler?". Tras informarle de que estaba muerto y que su cuerpo había sido incendiado, exigió saber dónde se encontraba. Entonces se dedicó a desentrañar el misterio de la muerte del Führer, pero tan pronto como descubrió la historia completa, el líder soviético Josef Stalin le ordenó que guardara silencio. Quería mantener el secreto para sí mismo.
Por ello, los Aliados occidentales fueron engañados con mentiras, llegando incluso a sugerirse que Hitler podría seguir vivo. Fueron necesarios otros veinte años de investigación para que saliera a la luz la verdad. La propia Rzhevskaya fue responsable de ello, pues se dedicó a levantar el velo del secreto y a asegurarse de que el mundo conociera la duplicidad de Stalin.
En este libro, Cyril Jones revela cómo logró obtener material fílmico inédito de los archivos soviéticos y rusos, material que ayudó a revelar los hechos. El autor también detalla entrevistas con Elena Rzhevskaya que muestran el camino que siguió para contar la verdadera historia.
La caza de Hitler amplía nuestra comprensión de aquellos días trascendentales posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial y ofrece una visión fascinante del contexto que rodeó el destino del cuerpo de Hitler mientras la gélida ola de la Guerra Fría se extendía por Europa.

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