En Los capos, Ravelo mostró a sus lectores el abismo sórdido donde se mueven los pontífices del crimen organizado Dentro de la misma línea, en una especie de saga, en Los narcoabogados el autor levanta la cortina que oculta al submundo de sus abogados: aquellos que por negocio, por intereses, por presiones y hasta por placer, por enfermizo placer, litigan en los estrechos límites de la ley con la corrupción y el chantaje.
Los narcoabogados es un libro rudo y valeroso, producto de un trabajo largo y tenaz de la más difícil investigación periodística: la que implica quitar velos y arrancar máscaras, descubrir la verdad atrás de las mentiras, obtener el documento clave, conseguir el testimonio preciso, capturar al vuelo el dato duro que revele y que refleje una actividad cuyos protagonistas quieren todo, menos exhibirse o ser exhibidos La sagacidad, la capacidad y la honestidad periodística sacan adelante a Ravelo El autor no le da espacio a la literatura Su lenguaje es de un reportero que tiene una historia para contar y lo hace con eficacia Rasga, corta y muestra los entretelones del aparato de justicia en Colombia y México en materia de narcotráfico Los abogados al servicio del crimen organizado, su relación con los capos, con los jueces y con la policía, sus estrategias jurídicas, sus diálogos con doble o triple lenguaje, a conveniencia, quedan expuestos en forma descarnada Y sin embargo, esto, con ser mucho, es más anécdota que esencia en el transcurrir del libro.
En Los narcoabogados, Ravelo hizo una apuesta mucho más fuerte: quiso demostrar que ambas guerras, la de los narcos entre sí y la que van ganando al Estado, tiene sus raíces en la complicidad del crimen con las estructuras jurídicas, políticas y económicas del país Al cabo de su lectura, este reportaje-libro nos deja una certeza: el gobierno del presidente sin destino y sin historia, Vicente Fox, como sus antecesores priistas, combatió al narcotráfico sin combatirlo, tuvo a su capo consentido, El Chapo Guzmán, y al final de su sexenio el territorio nacional queda convertido en el escenario de un baño de sangre
