
Poco después de que Rita aparece muerta en la iglesia que suele frecuentar, la investigación se da por cerrada, y su madre es la única que no renuncia a esclarecer el crimen.
Pero, jaqueada por la enfermedad, es también la menos indicada para encabezar la búsqueda del asesino.
Un penoso viaje de los suburbios a la Capital, una vieja deuda de gratitud, una conversación reveladora. Estos son los hechos que pone en escena esta novela quo, como Las viudas de los jueves, no sólo desnuda los secretos de sus personajes sino también las facetas ocultas del autoritarismo y la hipocresía que conforman nuestra sociedad.
Elena ha padecido la muerte de su hija Rita en extrañas circunstancias. Rita apareció colgada del campanario de la iglesia que frecuentaba; la investigación llevada a cabo se da por cerrada, pero Elena no se queda conforme con la versión oficial del suicidio como causa de la muerte y busca esclarecer el crimen y encontrar al culpable.
Elena sabe... pero necesita saber más y busca la verdad, pero su cuerpo ya no es suyo y no le responde. Padece un estadio muy avanzado de Párkinson que apenas la deja moverse y necesita la ayuda de otro cuerpo que investigue por ella la muerte de su hija...
En esa búsqueda Elena analiza su vida y la de su hija buscando la verdad, una verdad a la que llegará poco a poco a medida que sabe más...
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