En algún momento, la estadounidense poseída llega a cierta población de España y comienza un romance con cierto ingeniero de ese país, a quien finalmente -después de una serie de avatares que le ahorro al lector- el esforzado señor Benítez logra entrevistar. En la entrevista entre Benítez y el hombre que tuvo el romance con la supuesta extraterrestre -diálogo que tuvo lugar en 1995- el ingeniero describe pormenores de su escarceo amoroso en la década del setenta, y cómo, alguna vez, la gringa le revela que ella no es humana sino una alienígena que se apropió de un cuerpo en México. En principio el ingeniero no cree en la historia de Ricky B. -llamada así por que al principio nadie recuerda su nombre, y por que luego, para "protegerla", se le aplica ese seudónimo- no obstante, el amante no deja de notar ciertas conductas extrañas en su pareja (baila desnuda en la noche, lo pregunta absolutamente todo acerca de los seres humanos y -anoto yo- parece retrasada mental por que no entiende absolutamente nada cuando se lo explican, realiza algunas supuestas "predicciones", etc.).
En alguna oportunidad, mientras Ricky e ingeniero viajan en un automóvil, sufren un incidente con un ovni, y luego -cuando el ingeniero busca a Ricky donde ella se hospedaba- ésta desaparece sin dejar rastro. Convencido de la sinceridad del testimonio del ingeniero, SuperBenítez se lanza con manos y pies a indagar el asunto, y entonces ocurren una serie de "misteriosos" sucesos con ovnis que -entre otras cosas- sólo les ocurren a Benítez y los de su secta (Benítez viaja de vacaciones a Egipto y como los extraterrestres no tienen nada en qué matar el tiempo, se dedican a perseguir al español por todo el país de los faraones; algunas fotografías tomadas durante la estancia en Egipto, al revelarse muestran ovnis; un "extraño" anillo le es regalado a Benítez por parte de los extraterrestres, etc.). Tras una ardua labor detectivesca en que el técnico en mercadotecnia lo sufre absolutamente todo escudado únicamente por su "amor a la verdad", Ricky B. es localizada en algún paraje de Estados Unidos.
En el momento en que Benítez viaja a Norteamérica, él ya se encuentra convencido -merced a unas así llamadas "pruebas" que ha recopilado- que Ricky ya no es humana sino un ser de otro mundo que quién sabe por qué ignotas razones se halla camuflada entre los homo sapiens. Venciendo el pánico que le produce entrevistar en vivo a uno de estos "espías galácticos", Benítez habla con Ricky B. y -como era de esperarse en estos infiltrados- ella lo niega todo. Empero, aunque la ahora cincuentona extraterrestre desmiente al ingeniero y las otras "pruebas" recopiladas por Benítez, tras esta entrevista y tras hablar de nuevo con el ingeniero quien a su vez niega la negación de Ricky, el español queda convencido de que Ricky no puede ocultar su condición de extraterrestre usurpadora de un cuerpo.
El libro acaba con un capítulo en que Benítez viaja a México a investigar sobre el terreno el accidente automovilístico ocurrido en 1975. Allí interroga testigos del suceso, recaba datos, apunta incongruencias entre los diversos datos y relatos, y concluye que en 1975 un extraterrestre asumió el cuerpo de Ricky B., y que desde entonces ella es una más de los miles o quizá millones de alienígenas que en este momento se pasean por el Planeta Tierra como Pedro por su casa.

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