Estefanía y Selina, hijas de una familia acomodada de Oviedo, viven sus días entre las imágenes religiosas del taller familiar y los sueños de un matrimonio ideal. Pero en la Asturias de los años treinta, el amor nunca es solo amor: es clase, es política, es destino.
Fani se enamora de un guardia civil. Lina, de un joven minero comprometido con la lucha obrera. Entre el incienso y la dinamita, sus elecciones marcarán el rumbo de sus vidas y el de toda una familia. La revolución estalla, la tragedia golpea y el rencor levanta muros incluso entre hermanas.
Una historia inolvidable sobre la fuerza de los lazos familiares, el coraje femenino y la memoria que nunca muere.
Para que lo tengáis claro desde el principio: me ha encantado. Poco más puedo decir, bueno sí, ¡os cuento!
La novela empieza con Lina llegando a España después de muchos años fuera. Vuelve para visitar a su hermana que está muy enferma y ese reencuentro hace que empiece a tirar del hilo de la memoria y a contarnos su vida.
Entonces viajamos al pasado, a la Asturias de 1931. Allí conocemos de verdad a Lina y a su hermana mayor, Fani. Son dos jóvenes de buena posición ya que su familia es dueña de una tienda de imágenes religiosas. Pero viven en una época muy convulsa: España está cada vez más dividida, hay crisis, tensión política y constantes revueltas. Y todo el conflicto relacionado con los mineros y la lucha obrera tendrá mucho peso en la historia.
De ese mundo minero y de una realidad mucho más humilde aparecen Yago y Antón Leiva, dos hermanos comprometidos con la defensa de sus derechos. Cuando llegan a la capital asturiana, sus caminos se cruzan con los de Lina y su familia. No todos encajarán entre sí pero en Lina empezará a despertarse algo que no esperaba.
Es una novela que refleja muy bien la época y consigue meterte de lleno en ella mientras construye una historia preciosa y muy emotiva. Los personajes están muy bien definidos y hay de todo: algunos caerán mal desde el principio, otros generan sentimientos encontrados y otros os dejarán el corazón calentito. Además, me ha gustado mucho cómo la autora evita caer en personajes totalmente buenos o malos. Incluso figuras relacionadas con la Iglesia o el ámbito militar, que suelen aparecer muy polarizadas, aquí tienen matices y resultan mucho más humanas.
Se hablan temas como la política, la lucha obrera, la religión, las desigualdades sociales y esa juventud llena de ideales que empieza a ver cómo el país se dirige hacia uno de los momentos más duros de nuestra historia: la Guerra Civil. Pero no es solo una novela histórica. También hay amor, relaciones familiares, emociones y personajes que sienten y evolucionan. Aunque sean hermanos, cada uno vive y entiende la vida de manera muy distinta.

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