Una conmovedora historia basada en hechos reales
Georg está perdidamente enamorado de la atractiva Rose. Ella es comunista y él pronto comienza a falsificar documentos oficiales para ayudarla. En una Praga ocupada y cada vez más sombría, su amor mantiene viva la llama de la esperanza. Hasta que la historia irrumpe, inexorablemente, para arrasar con todo. Detenidos, deportados y separados en Auschwitz, Georg y Rose se prometen que todos los días, a las ocho de la tarde, pensarán el uno en el otro. Utilizando sus habilidades como falsificador para ayudar a los demás prisioneros, Georg obtiene tratos de favor y recaba información sobre Rose. Cuando descubre que se encuentra en Birkenau, consigue falsificar el tatuaje de su brazo para poder reunirse con ella. En cuanto los dos amantes se reencuentran, los nazis detienen a Georg: su talento no ha pasado desapercibido y ahora quieren utilizarlo a su favor como pieza clave en una operación secreta…
Nos encontramos con una historial real, diferente y como no, conmovedora.
Adaptarse o morir, ese es el lema.
En este caso una periodista entrevista a George Gottlieb sobre su estancia en los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial.
La historia es narrada en primera persona por George y eso hace que te metas de lleno en ella.
En la historia se saca a relucir un dato que desconocía y es la falsificación de dinero de distintos países en dicha contienda para desestabilizar a los distintos países de manera financiera.
Es una historia que pone los pelos de punta y que demuestra que el gobierno alemán no tenía ningún tipo de escrúpulos, no tenía límites ni líneas rojas. Todo valía con tal de salirse con la suya.
Fue escogido junto con más hombres a falsificar documentos, billetes, pasaportes, etc; para poder derrotar a los británicos en la operación Bernhard. Como buen falsificador, en parte gracias a ello va pasando su días entre campos de concentración sin morir. También lo salva el amor por Rose ♥️, su esposa , ya que no deja de pensar ni un solo día en ella y en reencontrarse.
Una historia cargada de dolor y sufrimiento pero también llena de amistad en el grupo que se formó de falsificadores. A pesar de que ninguno quería participar, la verdad es que eran partícipes de un hecho histórico, la victoria nazi y es que, aunque tuvieran ciertos privilegios no tenían derecho a lo más importante: LA VIDA.
Una historia totalmente diferente a las que he leído hasta ahora, mi única pega en esta libro es que encontré varias veces repetida la misma frase, aunque al ser narrada por el protagonista y por su avanzada edad puede ser que haya sido adrede. Una visión diferente de la historia que te hace entrar una vez más en esos escalofriantes bloques donde se perdió tantísimo.
«Las flores no crecen en los campos de concentración. Sé que es una frase obvia, pero concédele a este anciano sus cavilaciones sentimentales. Verás, todo lo que hago, todo lo que he hecho, ha sido siempre por mi perfecta flor, mi ketzele, mi Rose.»

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