Gracias a la audacia del cineasta Kenneth Anger, este libro nos llevará de paseo por el «Bulevar de los Sueños Truncados», donde se dan cita diosas del sexo, starlets, ídolos de matinés, magnates de la mafia y otras aristocracias, protagonistas todos ellos de escándalos que, por más de ocho décadas, vienen estremeciendo al mundo entero: por ejemplo, la turbia muerte del drogadicto Wallace Reid, la ninfomanía de Clara Bow, la bisexualidad de la Dietrich, el asesinato del amante de Lana Turner cometido por la hija de ésta, las extrañas orgías de von Stroheim, las locuras amorosas de Valentino...
Publicado por primera vez en Francia, en 1959. Hollywood Babilonia, con su azarosa historia de prohibiciones y piratería, ha pasado finalmente a ser hoy un libro casi legendario.
Hollywood Babilonia es el libro de chismes más famoso de la historia del cine. Anger lo cuenta todo con pelos y señales: orgías, heroína, borracheras, demencias, asesinatos… Y cómo todos los escándalos de las estrellas del celuloide eran tapados convenientemente por las productoras o la propia policía. ¿Ejemplos? A montones: Charles Chaplin y su cuestionable amor por las jovencitas; la muerte no resuelta de Thelma ‘Hot’ Todd; las películas ‘porno’ rodadas por Joan Crawford; las relaciones homosexuales de Cary Grant; y un largo listado de actrices de segunda fila que acabaron muertas o en el manicomio, enterradas para siempre en el olvido.
Hollywood Babilonia es morbo en estado puro. Anger utiliza la ironía para arremeter contra la hipocresía del cine y ridiculizar a quienes se creían intocables por el mero hecho de tener millones de fans. El libro fue censurado en Estados Unidos desde 1959 hasta 1974, pero ya circulaban copias pirata por todo el país desde que se publicara en Europa en los años sesenta.
La obra fue originalmente publicada en Francia en 1959 por el editor J. J. Pauvert, conocido por publicar la obra del Marqués de Sade o de Henry David Thoreau, entre otros autores. «Hollywood Babilonia» fue publicado por primera vez en los Estados Unidos de un modo parcial. El libro completo llegaría a la tiendas norteamericanas en 1975 de la mano de la editorial de la revista Rolling Stone. Nueve años después, Anger publicó una secuela de su obra bajo el título «Hollywood Babilonia II». En ella hace referencia a sórdidos pasajes de las vidas de una variopinta cohorte de personajes vinculados al cine entre los años veinte y los setenta.
En «Hollywood Babilonia» se pone de manifiesto la independencia y el carácter rebelde de Anger. Y es que, las controvertidas historias que narra, no sólo le granjearon la enemistad de la industria del cine, sino que también han sido fruto de numerosos enfrentamientos con los allegados a los protagonistas de sus dos libros. Cabe señalar que su estilo es cuando menos poco ortodoxo. No en vano, su obra carece de citas y ni siquiera hace mención a las fuentes. El autor recurre a su vasta colección de material gráfico así como a otras personas e instituciones que, en su momento, no dudaron a la hora de abrirle las puertas de sus archivos. Asimismo, basa sus escritos en los cotilleos que llegaron a sus oídos, chismorreos estos que en unas ocasiones son fiables y en otras meras leyendas urbanas.
A pesar de todo, Anger critica con saña las malas artes de la prensa amarillista y se refiere en varias ocasiones al magnate del bulo por excelencia, William Randolph Hearst, y a su diario, Los Angeles Examiner, el cual atendiendo a sus intereses y a los de sus acólitos no dudó en más de una ocasión en precipitar al abismo más de una carrera en el cine. La vida del ambicioso y embustero Hearst sería llevada a la gran pantalla –muy a su pesar- por el genial Orson Welles en su obra cumbre, «Ciudadano Kane» (Citizen Kane, 1941).
De todos modos, Anger sigue a la zaga de Hearst en lo que a mala baba respecta. Las páginas de «Hollywood Babilonia» contienen pasajes tan sórdidos como el escándalo de Fatty Arbuckle, en el que el cómico mejor pagado de la Paramount fue acusado de violar y provocar la muerte a la actriz Virginia Rappe. Asimismo, también se detiene a describir los asesinatos de William Desmond Taylor, de Tate-LaBianca o el de la joven aspirante a actriz Elizabeth Short, La Dalia Negra, cuyo escalofriante crimen -acontecido en 1947- aún sigue sin resolverse.
«Hollywood Babilonia» se sumerge en los mentideros de la industria del cine y airea un compendio de trapos sucios que van desde conspiraciones como la urdida por Joe Kennedy para derrocar al multimillonario propietario de las salas de cine Pantages hasta los vínculos de la mafia con los sindicatos de proyectores pasando por las salvajes fiestas de Lionel Atwill o Errol Flynn así como los excesos de Clara Bow. Por otra parte, Bab2Anger hace un especial hincapié en la condición sexual de intérpretes como Rodolfo Valentino, Alla Nazimova o William Haines, cuya carrera como actor se vino abajo después de que la Metro Goldwyn Mayer decidiese prescindir de sus servicios tras hacerse pública su homosexualidad.
En los libros de Anger abundan las historias de ídolos de barro. Actores de la época silente que fueron incapaces de adaptarse al cine sonoro, juguetes rotos como el actor infantil Bobby Driscoll –Jim en la versión de «La isla del tesoro» estrenada por Walt Disney en 1950- o vidas en el filo de la navaja, como es el caso de James Dean, muerto en accidente de tráfico en 1955 tras estrellarse con su Porsche 550 Spyder «Pequeño Bastardo». «Hollywood Babilonia» recoge los tristes finales de estrellas como Pier Angeli, el director James Whale, Marilyn Monroe, Jean Seberg –quien optó por quitarse la vida como fruto del acoso al que supuestamente había sido sometida por el FBI por su vinculación a las Panteras Negras– o la actriz mexicana Lupe Vélez, quien ingirió decenas de pastillas de Seconal tras organizar previamente una cuidada escenografía del que sería su lecho de muerte. Mientras que Anger afirma que Vélez fue hallada en su baño tras ahogarse en su vómito, recientes fotografías desclasificadas han permitido comprobar que la vida de la intérprete –que había sido pareja entre otros de Johnny Weissmuller– se apagó mientras ésta dormía acostada luciendo sus mejores galas y cubierta de flores.
Historias de adicciones, depresiones, crímenes, líos de faldas y detenciones son acompañadas por una cuidada selección de fotos que van desde lo morboso –como la escena del accidente de tráfico en el que perdió la vida la voluptuosa Jayne Mansfield– hasta lo irónico. Anger se alza como el azote de un Hollywood en apariencia invisible. Su obra literaria ha sido extensamente criticada, lo cual ha ejercido un efecto llamada entre los lectores.
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