Asesinato de Manuel Buendía (1984): El 30 de mayo de 1984, el periodista fue asesinado a tiros en la Ciudad de México. Se considera un "crimen de estado" porque José Antonio Zorrilla Pérez, director de la temida DFS, orquestó el crimen para proteger sus nexos con el narcotráfico, tras la investigación de Buendía sobre la colusión entre políticos y narcos.
El Vínculo con Caro Quintero: Rafael Caro Quintero, pilar del Cártel de Guadalajara, se consolidó en la impunidad gracias a la protección de esta policía política. El asesinato de Buendía funcionó como precedente y escudo para que el Cártel de Guadalajara operara, incluyendo el posterior secuestro y asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena en 1985.
Narcopolítica y Contras: Investigaciones sugieren que tanto Buendía como Camarena descubrieron cómo se utilizaba a los narcos mexicanos para traficar armas y cocaína para financiar a la contra nicaragüense con el conocimiento de agencias estadounidenses y funcionarios mexicanos.
Consecuencias: La muerte de Buendía consolidó el poder de la narcopolítica en la década de los 80, mientras que Caro Quintero fue arrestado en Costa Rica en 1985.
Valiente. Trata con claridad el trance vivido por nuestro país entre la elección presidencial de 1982 y la asunción al poder del presidente en diciembre de ese mismo año. Ese trance sentó las bases de la narco política, auspiciada por la propia cúpula del poder.

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