En El Nahualismo, el historiador y etnohistoriador Roberto Martínez nos ofrece una monografía esencial que se adentra en una de las creencias y prácticas mágico-religiosas más complejas y persistentes de Mesoamérica. Publicado en 2019, este libro no es un simple recuento de leyendas. Es un análisis histórico, antropológico y conceptual que busca desmantelar la visión folclórica del nahual para revelar su función social, su estructura ritual y su profundo significado como un sistema de identidad dual y poder chamánico que ha sobrevivido desde la época prehispánica hasta el presente.
I. El Andamiaje Conceptual: Nahualismo y Tonalismo
La tesis central de Martínez es la distinción metodológica entre dos conceptos que a menudo se confunden, pero que son ontológicamente distintos en la cosmovisión mesoamericana:
Tonalismo (Tonalismo): El autor lo define como el vínculo de destino y la identidad compartida que une a un individuo con un animal compañero (tonal). Este animal, que nace al mismo tiempo que la persona, es un reflejo de su suerte y su espíritu protector. La salud o la muerte del tonal afectan al individuo. Esta conexión es pasiva e inmutable.
Nahualismo (Nahualismo): El concepto central. Es el poder activo, voluntario y transformador que poseen ciertos individuos (chamanes, hechiceros, curanderos) para convertirse físicamente en su animal asociado (el nahual) o en otras formas animales. El libro es una profunda meditación sobre la transgresión de la identidad y el dominio de la voluntad sobre la carne. El nahual se convierte en un agente de poder social—a menudo maléfico (brujería) o curativo—que opera en la noche y en los márgenes de la ley.
El libro es una defensa de que el nahual es un «experimento ontológico» que desafía la visión occidental de la identidad fija.
II. La Estructura del Ritual y la Persistencia Histórica
El valor doctoral de la obra reside en el análisis de la persistente presencia del nahualismo en el contexto colonial e independiente. Martínez utiliza críticamente las fuentes de la Inquisición y los documentos etnográficos para trazar la historia de la creencia:
Periodo Prehispánico: El nahual estaba integrado en la estructura religiosa y política (los líderes aztecas a menudo eran considerados nahuales de alto poder, como el águila o el jaguar).
Periodo Colonial: La creencia se convierte en un objeto de persecución por la Iglesia, que la condena como brujería y pacto demoníaco. Sin embargo, el nahualismo persiste en la clandestinidad como una forma de resistencia cultural e identidad indígena.
El libro explora el ritual de la transformación, que exige el uso de la magia, las plantas psicoactivas y la disciplina mental para lograr la metamorfosis.
III. El Poder Social y la Etnografía Contemporánea
El análisis culmina con la etnografía contemporánea. Martínez demuestra que el nahualismo sigue siendo una fuerza activa en muchas comunidades, funcionando como un mecanismo de control social informal (el miedo a la brujería nahualista) y una fuente de poder político (la creencia en la capacidad de los líderes locales para transformarse). El libro es una defensa de una antropología que reconoce la seriedad de la cosmovisión tradicional.

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