Sumérgete en la sociedad judía de mediados del siglo I, envuelta en un clima de gran tensión social y política, que anticipaba una revuelta contra los invasores romanos, alentada sobre todo por los nacionalistas más radicales, los llamados zelotes.
En aquel tiempo, la naciente Iglesia carecía de una estructura organizada, de una doctrina definida y de una liturgia establecida, y los evangelios aún no habían sido escritos.
¿Cómo vivían los primeros cristianos?
¿En qué creían?
¿A qué primer gran conflicto interno se enfrentaron?
¿Qué lugar ocupaba el culto cristiano en el seno del judaísmo del que surgía?
Combina el suspense de un crimen con una reconstrucción muy cuidada del cristianismo primitivo y su entorno político, social y religioso. No solo seguimos la investigación del asesinato de Miriam en Cafarnaúm, sino que nos sumergimos en los debates teológicos de los primeros cristianos, los conflictos con el judaísmo y la tensión creciente con los romanos.
Lo que más valoro de esta novela es cómo el autor logra equilibrar historia y emoción. Las descripciones son ricas, inmersivas, pero sin caer en la pesadez. Aprendemos muchísimo sin sentir que estamos leyendo un manual. Todo está al servicio de la trama y de unos personajes que se sienten profundamente humanos.
Lucio, el oficial romano, es uno de esos personajes que dejan huella por su integridad. Y Semir, el joven acusado, me ha tocado el corazón con su ternura e indefensión. He sufrido mucho con él durante toda la historia.
Además, este libro es solo el comienzo: es el primero de una trilogía que promete seguir explorando los orígenes del cristianismo con igual profundidad y emoción.
Una emocionante novela histórica cargada de suspense, con la que adentrarse en la trilogía que te descubrirá los secretos del cristianismo primitivo.

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