Cuando el diseñador francés Christian Dior presenta su primera colección en París en 1947, revoluciona el mundo de la moda. Sus creaciones combinan romance, feminidad y lujo y lo hacen mundialmente famoso de la noche a la mañana.
La hermana de Dior, Catherine, acuñó su visión más que nadie, y el perfume de Miss Dior le dio su nombre. Sin embargo, su conmovedora historia nunca se ha contado: en la Francia ocupada, cuando Christian perfeccionó sus habilidades de costura, Catherine se dedicó a la resistencia y fue arrestada por la Gestapo y llevada a Ravensbruck …
Justine Picardie estaba en numerosos archivos y viajó a los lugares más importantes de la vida de Catherine. Ella dibuja la imagen de una mujer intrépida y dos hermanos valientes que finalmente volvieron a estar juntos en París y cambiaron el mundo de la moda para siempre..
En los años más oscuros de la ocupación nazi en Francia, una mujer decidió que la resistencia no se libraba solo con armas, sino también con información. Catherine Dior, hermana menor del célebre diseñador Christian Dior, se unió en 1941 a una red clandestina. Su labor era peligrosa: recopilar datos sobre tropas y armamento alemán, recibir a combatientes en el apartamento de su hermano y mantener vivo el pulso de la esperanza en París.
En julio de 1944, la Gestapo la arrestó. Pasó días bajo tortura sin pronunciar un solo nombre. Cuando la deportaron hacia el campo de Ravensbrück, lo hizo en un tren abarrotado: 1.654 hombres y 543 mujeres, cada uno reducido a un número. El suyo fue el 57813. Allí sobrevivió a trabajos forzados en Torgau, Abterode y Leipzig.
Liberada en 1945, su familia apenas la reconoció. La delgadez, el sufrimiento y el peso de lo vivido habían transformado su cuerpo, pero no su espíritu. Dos años más tarde, Christian Dior lanzó su primera fragancia. La llamó Miss Dior en honor a su hermana, no solo como un gesto de cariño, sino como un homenaje a la mujer que había resistido cuando muchos callaron.
Catherine recibió la Cruz de Guerra, la Medalla del Valor y la Legión de Honor. Nunca buscó la fama, ni las pasarelas ni el lujo que rodeaban a su hermano. Su legado estaba en otro lugar: en la dignidad de quienes se negaron a inclinar la cabeza, en la memoria de quienes lucharon en silencio.
La historia de Catherine Dior nos recuerda que detrás de cada triunfo brillante a menudo hay una sombra que resistió.
Ella no desfiló en ninguna pasarela, pero su valor quedó impregnado en el perfume que todavía lleva su nombre: esencia de coraje, de libertad y de memoria.

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