miércoles, 27 de agosto de 2025

LA COSTURERA DE CHANEL

Publicado por Lucky en 17:30


Una novela que se sirve de la historia y de la ficción para presentar a Coco Chanel, icono de la moda, en toda su grandeza y mezquindad.

Al quedar huérfana, Simone se pone al frente de un atelier propiedad de la familia, en una pequeña ciudad de provincias francesa, y pronto se hace un nombre por su talento con la aguja y la rompedora originalidad de sus diseños. Un día entra en su modesto taller de costura una pequeña y enérgica mujer, que regenta una sombrerería en París. Su nombre es Gabrielle Chanel, está llena de ideas visionarias y le propone asociarse. 

Se abren entonces para Simone las puertas de la alta sociedad europea de inicios del siglo XX, aristócratas, artistas y grandes nombres de su tiempo en la capital del mundo. Entre ellos no parece desentonar Gabrielle, que se desenvuelve como pez en el agua entre ricachones y bon vivants, pero su pasado oculta una biografía compleja y llena de claroscuros. 

Juntas, con sus diseños de alta costura, Simone y Gabrielle, van a revolucionar la moda en Francia y en el mundo entero, liberando a las mujeres a través de la forma de vestirlas. Su éxito, no obstante, nos las salvará de sufrir los embates tenebrosos de la vida: las dos guerras, los amores fracasados, las pérdidas irremplazables y una traición que marcará para siempre el destino de las dos mujeres y su huella, visible o borrada vilmente, en la historia de un siglo convulso.

Es verano en Arcachon, una ciudad costera del suroeste de Francia. El siglo xx está recién estrenado y los hermanos Lumière ya han inventado el cine. Simone, hija única, vive en una casa que ha conocido días más gloriosos. Su madre, Valentina, murió en invierno y su padre, Marcel, «el mejor y más respetable comerciante de la zona», que nunca se repuso de ese dolor, acaba de quitarse la vida. Ella está sola, acompañada de un servicio que la cuida por querencia. Tiene una idea clara: resucitar el taller de costura de su abuela, pero todo es difícil para una mujer de esa época; ni siquiera le dan un préstamo en el banco. Utiliza sus últimos ahorros para hacerlo. 

Con ayuda de la antigua ama de llaves de la familia, Teresa, una mujer de origen cubano sensata y misteriosa, como lo son todas en el libro, restaura el taller. En un par de semanas y con cuatro costureras, el taller comienza a recibir encargos. El número 9 de la calle Place Lucien de Gracia se ilumina con su escaparate. Simone tiene ideas nuevas, no le debe rendir cuentas a nadie y no tiene mucho que perder: es libre para hacer lo que quiera.

Un día una mujer bajita llama a la puerta y se presenta como Gabrielle Chanel. Quiere comprar el prototipo de traje de baño que ha visto en el atelier. Su autora no sabe aún que esa mujer «blanca, delgada y nerviosa como una garza» cambiaría su vida para siempre y que tendría con ella más en común de lo que pensaba, aunque ella fuera provinciana y la otra parisina. Chanel tenía un plan: quería llevar París a Arcachon y lo haría a través de la ropa, su círculo y sus ideas; para ella, las fronteras entre hombres y mujeres no existían. Simone ve algo en esa mujer y se asocia con ella. Además, recibe una herencia de su tío; su patrimonio ahora es inmenso y si quisiera podría dejar de trabajar, pero eso no está en sus planes. Ella quiere ampliar su atelier, seguir vistiendo a sus vecinos de Arcachon y a los veraneantes. Sin embargo, ella y su socia tienen visiones diferentes: a Simone le importa el pasado y a Gabrielle solo el futuro. Ambas se necesitan y se han encontrado.

Simone no puede manejar sus negocios sola y recurre a la persona que mejor la conoce, Teresa, a quien convierte en socia de algunos de ellos. También decide cortar su corsé con unas tijeras; así, de ahora en adelante, podrá sentir el roce de las telas en su piel y caminará sin nada que la oprima. Lo siguiente es un traje de baño ceñido y un vestido corto. Ya no hay vuelta atrás: Simone se ha convertido en una bohemia, una empresaria y una mujer libre que se viste como tal. En sus fiestas se tocan valses de Chopin y las Danzas eslavas, de Dvorák, y se recuerda Cuba, lugar de origen de Teresa, a través de su postre de mangos filipinos y azúcar morena.

Los siguientes años los pasa en París, donde aún no intuye el drama de la Primera Guerra Mundial. Es una ciudad efervescente y en la que ocurre todo. Simone conoce el amor y el desamor de la mano de un conde polaco, Alexandre Luboski. Su vida de casada comienza de manera sobresaltada: en Sarajevo, el primo de su marido, el archiduque Francisco Fernando sufre un atentado que inicia una guerra. Simone, que lleva años viviendo en el Lutetia, añora Arcachon, lugar que empieza a cederle el protagonismo a otros como Deauville, donde Chanel busca abrir una nueva tienda. Mientras tanto, Simone se reinventa de nuevo y comienza a fraguar nuevas aventuras: ¿y si crea su propio aroma?

La Primera Guerra Mundial acerca a las dos mujeres de una manera diferente. Ellas buscan la ilusión en sí mismas para sobrevivir al drama que invade Europa. En invierno de 1918, tras el armisticio, Simone regresa a Arcachon, al igual que Teresa, que vuelve tras una estancia en Cuba. La situación ha cambiado: la maison Chanel ya no pertenece a Gabrielle ni a Simone, que se plantea si lanzar su propia marca en su ciudad. No le quedan muchas más opciones: ahora el mundo es otro. Y de una guerra se sale con ganas de vivir y el mejor lugar para hacerlo en ese momento es La Habana, donde vive Teresa. La isla vive un momento dulce, cosmopolita. Es un buen lugar para que Simone reactive su empresa, a la que llamaría «S. Leblanc. Trópico». Sin embargo, Cuba es solo una etapa más de la vida de Simone: su destino está en París, pero en la ciudad comienza la ocupación alemana. Simone tendrá que decidir si vivir    siendo cómplice del horror o ser fiel a sus ideales.

La costurera de Chanel es una novela que huele a lavanda e incienso y sabe a mousse de chocolate, té de rosas con canela y soufflé de langosta. Tiene acento francés con un ligero deje cubano; si se acercan a las páginas lo comprobarán. En ella se escuchan la brisa del mar de Normandía, el sonido del París de comienzos del siglo xx y el de las burbujas de una copa de champagne. Inténtenlo: afinen su oído. En sus páginas viven personajes que están en los libros de Historia, como Gabrielle Chanel y Stravinski (y hay cameos de Diáguilev y un tal Christian Dior) y otros que queremos conocer más, como la señora Boucicaut, propietaria del hotel Lutetia; háganse un favor, cuando vayan a París visítenlo: ha sido testigo de la Historia. Y, sobre todo, en este libro viven tres mujeres memorables: Simone, Gabrielle y Teresa. Hay que conocerlas.

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