El Café del Ángel vive años prósperos bajo la dirección de Hilde y necesita con urgencia más personal. Pero cuando Hilde contrata a un nuevo camarero italiano, Giuseppe, a sus padres les resulta difícil aceptar su mentalidad «sureña». También hay turbulencias en el matrimonio de su hermano, Willi, que triunfa en el teatro de Wiesbaden mientras coquetea con una guapa compañera.
Cuando la situación en el café llega a un punto insostenible, Hilde decide hacer las maletas. Inspirada por las descripciones de Giuseppe de su tierra natal, parte hacia Italia con su cuñada Svetlana.
Ambas anhelan tomarse un respiro, pero ¿realmente van a dejar el café en manos de la familia? El sol del verano y el mar azul pueden hacer olvidar todas las dudas...
1945. La guerra está a punto de terminar, y para los Alemanes se avecinan tiempos muy crudos. En Wiesbaden se encuentra el Café del Ángel, un espacio que antiguamente reunían a la flor y nata del teatro y de la música. Sin embargo, debido al racionamiento y a los bombardeos, ya no es lo que era, y deben cerrar. ¿Cómo podrán entre todos poner su granito de arena para que vuelva abrir? ¿Cómo podrán antiguos artistas, una judía, un matrimonio nazi y la familia que regentaba el café vivir en un mismo edificio sin que todo salte por los aires?
Me encantan las novelas de ficción histórica. Estos te permiten conocer más de nuestra historia mientras te entretienes con el relato. Los personajes aquí son muy variados y, al tratarse de una novela coral, conoceremos el punto de vista de todos ellos. Son personajes entrañables, con una historias que llegan al corazón, y que tienen una progresión muy buena.
Me ha gustado muchísimo también ver el punto de vista de vencedores y vencidos, del papel de los americanos en la ocupación de Alemania y cómo vivieron las personas de ambos bandos el fin de la guerra y las posteriores consecuencias.

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