Alice Kohlmann, la madre de la autora, más conocida como Litzy Friedmann, tuvo más personalidades que maridos, que fueron tres (uno de ellos el superespía británico Kim Philby). Fue precisamente este último quien le dio un lugar destacado en la Historia (se le considera «el mayor espía del siglo XX»), pero ella, por sí sola, fue un personaje igualmente fascinante. Años después de haber muerto su madre, Honigmann abordó el relato de su vida sin más armas que las del recuerdo.
Frente al afán inquisitivo de nuestro tiempo, en el que cualquier reportaje nos promete «todas las claves», Un capítulo de mi vida reniega de esa pretensión inverosímil y voraz: en sus silencios está el secreto de su logro, tanto literario como moral.

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