Esta novela refleja de nuevo problemas sociales como el ausentismo escolar, el racismo y el peligro que supone juzgar a las personas por su color de piel.
Aparecen en este volumen, además, el universo de Internet y las redes sociales, que nos acercan a mundos maravillosos pero crean también escenarios terroríficos cuando se hace el mal tras el anonimato que ofrecen. Los prejuicios, los estereotipos, las etiquetas, el machismo... todos están en la sociedad y es importante combatirlos, enseñar a niños y jóvenes a valorar a cada persona por cómo es y cómo se comporta.
Es en ese sentido donde encuentro el mayor valor de este libro, en mostrar la realidad injusta a la que se enfrenta todo un colectivo. Pero también en el valor no sólo de la familia de sangre sino también (y sobre todo) de la familia que elegimos: "A veces la familia que te toca no es lo buena que debería ser, pero la vida te pone delante a amigos que suplen esa carencia".
Una novela que destila sensibilidad, fortaleza y lealtad en todas sus páginas.

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