Muchos iban a morir, y los que no lo hicieran no volverían a ser los mismos. De la mano de dos hermanas, Emma y Audrey −prometida la primera y en una relación secreta con otra mujer la segunda-, el lector será testigo de los momentos más duros del bombardeo.
Con ellas vivirá y hará frente a la adversidad de una ciudad perdida, pero en la que, pese a todo, siempre latió la esperanza. «Caldwell nos obliga una y otra vez a repensar aquello que pensábamos que ya sabíamos.»

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