La historia de Troya nos habla a todos: el rapto de Helena, una reina célebre por su belleza, hace que los griegos lancen mil barcos contra esa gran ciudad, que sitiarán durante diez años enteros y muy sangrientos.
Es Zeus, el rey de los dioses, quien desencadena la guerra cuando le pide al príncipe troyano Paris que juzgue a la diosa más bella de todas. Afrodita soborna a Paris con el corazón de Helena, esposa del rey Menelao de los griegos, y naturalmente, la naturaleza sigue su curso.
Es una guerra terrible y brutal con bajas en todos los bandos. Los griegos no pueden derrotar a los troyanos, ya que Aquiles, el guerrero más audaz de los griegos, está consumido por los celos por la elección de amante de un aliado, la esclava troyana Briseida, y no quiere luchar. . .
El escenario está preparado para la historia más grande y antigua jamás contada, donde pasiones monstruosas se encuentran con los ideales más elevados y la astucia más baja.
En Troya se encuentran el heroísmo y el odio, el amor y la pérdida, la venganza y el arrepentimiento, el deseo y la desesperación. Son estas pasiones humanas, escritas con sangre en las arenas de una costa lejana, las que todavía nos hablan hoy.
Troya es un mito en el que buscamos la verdad sobre nosotros mismos, que Stephen Fry da vida de manera impresionante para nuestra era moderna.

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