Carlos V y Germana de Foix apadrinaron el bautizo de la sultana, que adoptó el nombre de doña Juana de Carlos. Solo la unión de dos personajes de carácter tan acusado, una joven rebelde y un muchacho valiente que clama venganza, podían consumar con éxito esta hazaña.
Una novela rodeada de sedas, aromas, perfumes, música, las insinuantes danzas de las esclavas del harén y el erotismo de los baños y juegos femeninos; en los que conoceremos los escenarios de la huida, perseguidos por la guardia del sultán.
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