Cometido el crimen, la asesina no intentó en ningún momento escapar y permaneció junto a su víctima hasta la llegada de los gendarmes. Cuando estos la detuvieron, no permitió que la esposaran, y dijo la frase que la haría célebre: «¡No me toquen! ¡Yo soy una dama!».
Pero ¿quién era realmente esa mujer, una dama o una aventurera?
¿Quién era en realidad Henriette Raynouard, más conocida como madame Caillaux?
Esta es la historia de este crimen que conmovió a la opinión pública y, sobre todo, la historia de su autora, Henriette Caillaux, narrada por F. Robinaux, un modesto gacetillero de un semanario sensacionalista, y por Justine Boucher, la antigua compañera, señorita de compañía y ayudante de Henriette.
La historia se desarrolla en París, en el período previo a la Primera Guerra Mundial, durante la llamada Belle Époque, cuando Francia era el corazón de Europa y París, la capital del mundo.
0 comentarios:
Publicar un comentario