¿Se puede luchar contra el amor verdadero, un amor que te roba el alma, se adueña de tus sentidos y te deja sin respiración?
¿Se puede abandonar todo por el deseo de estar junto a la persona amada?
Margarita de Borgoña, una hermosa joven de tan solo doce años, está destinada a casarse con el hijo del rey de Francia, el príncipe heredero Louis.
Es una boda por interés que responde únicamente a las necesidades de la Corona y a la codicia y ambición, pero no al amor. El corazón de Margarita pertenece a un humilde muchacho, Leoncio, que ejerce de paje del Rey y que siente por ella la misma arrebatadora pasión. Sin embargo, el día que Margarita se queda embarazada de Leoncio el drama se cierne sobre sus vidas.
Casada contra su voluntad con el príncipe Louis, Margarita será despojada de todo honor y encerrada en una torre inexpugnable para pagar por un crimen de alta traición: el adulterio. Pese a todo, Margarita, reina de Francia y de Navarra, no se doblegará. Su único objetivo será recuperar la libertad con el fin de volver a reinar y vengarse de aquellos que pretendieron arruinar su vida…
La historia gira sobre dos líneas argumentales que se entrelazan y resultan claves en las tramas planteadas. Por una parte, una hipótesis alternativa al presunto asesinato de Margarita de Borgoña en el año 1315 por orden de su esposo. Y por otra, los efectos de la supuesta maldición pronunciada por Jacques de Molay, gran maestre del Temple, contra el papa y contra el rey de Francia mientras moría en la hoguera.
La novela nos lleva hasta el año 1300, donde encontramos a Roberto II, duque de Borgoña, y a Felipe IV el hermoso, rey de Francia, sellando el destino de sus hijos, Margarita de Borgoña y el príncipe heredero Luis, comprometiéndolos para un matrimonio que se celebraría cuando cumpliesen los doce años.
Roberto está convencido de que el amor no era algo destinado a las princesas y que estas solo debían acatar y obedecer ciegamente lo que se estableciese para ellas. Pero su hija Margarita no opina lo mismo. Ella nunca acepta un no por respuesta, tiene un carácter rebelde y tenaz, cultivado al haber crecido leyendo y estudiando a escondidas de su padre, quien se enorgullecía de su inteligencia pero temía que la lectura provocara que su hija descubriese cosas sepultadas a propósito y se pusiera en el punto de mira de la Inquisición.
Margarita se había criado junto al paje Leoncio, a quien el duque encontró abandonado en el bosque con nueve años. Leoncio fue educado junto al preceptor de Margarita, aficionándose también a la lectura y refinando sus modales. Además, nació entre los dos una pasión que terminaron consumando de forma clandestina. El duque de Borgoña intenta hacer soñar a su hija con la promesa de que, cuando se case, le espera la gloria por que será “reina de Francia, reina de Navarra, además de princesa de Borgoña y otros títulos” además de entrar en los libros de Historia. Pero ella ha decidido dar rienda suelta a sus deseos, algo que inicia con Leoncio, pero que continuará también después de la boda.
La novela narra el casamiento por obligación de Margarita y su encierro en la torre del castillo de Gaillard acusada de la más alta traición: el adulterio. Pero alrededor de la historia de Margarita giran toda una serie de personajes, históricos y de ficción, que relatan cómo la codicia del rey Felipe IV le llevó a protagonizar una cruzada contra los templarios cuyas consecuencias alcanzarían “uno por uno a los miembros de su familia, ya fuesen inocentes o culpables, y más aún, a todos los que vivieron o trabajaron a su lado”.
La Dinastía maldita es una novela coral que nos sumerge en las intrigas palaciegas de las cortes europeas donde encontraremos un menú compuesto por espionaje, traiciones, adulterios, hipocresías, celos, venganzas y crímenes, que demuestra que la naturaleza miserable del ser humano solo puede encontrar sosiego en el poder liberador del amor y el perdón.